Jacques, Jorge Luís, Nancy y Fielding

Decía el filósofo francés Jacques Derrida que dar sin recibir “representa la imagen misma de lo imposible”. Esta frase la robo de un interesante debate que se produjo hace un tiempo en el blog de Antígona acerca de la imposibilidad de que las dádivas que los políticos reciben no sean siempre corruptas.
Dicen los psicólogos que dar y recibir son las dos caras de una moneda que conforman una unidad porque en el dar está incluido el recibir. Y es que en el mismo acto de dar tomamos conciencia de que estamos dando, por lo que ya “recibimos” una recompensa moral. Siempre se obtiene un “algo a cambio” de dar. Por eso nos gusta dar, nos hace sentirnos mejor. Incluso más poderosos, ya que el Poder está en dar, y no en recibir.
Jorge Luís Borges, amigo de Derrida, lo expresaba mucho mejor, que para eso era Borges: “Todo regalo verdadero es recíproco. El que da no se priva de lo que da. Dar y recibir son lo mismo”
Incluso en la contabilidad, la ciencia del capitalismo y del beneficio más explícito, se estable el principio de “partida doble” de manera que a todo activo le corresponderá siempre un pasivo por la misma cantidad.
En fin, supongo que Derrida y Borges deberían haber ayudado a Louise Lasser y Woody Allen en la conversación que ambos mantienen cuando ella intenta dejarle a él sin hacerle daño en Bananas (1971). El autor de este blog no se responsabiliza de que el lector pueda sentirse identificado con alguno de los protagonistas del diálogo:
NANCY: Tengo que decirte algo y no sé cómo hacerlo. Oh, Fielding…
FIELDING: ¿Por qué? ¿Es algo importante? ¿Has visto en mi algo que no te gusta?
NANCY: Creo que no debemos vernos más.
FIELDING: ¿De veras?
NANCY: Sí.
FIELDING: Pero, ¿por qué?
NANCY: Lo siento.
FIELDING: ¿Por qué? ¿Qué sucede?
NANCY: Sé que me falta algo y no sé lo que es.
FIELDING: ¿Qué quieres decir?, ¿algo que te falta de mí?
NANCY: Sí.
FIELDING: ¿Qué quieres decir?, ¿algo como qué?, ¿puedes decir qué es?
NANCY: No. Puede que si te dieras tú cuenta de algunas cosas, yo podría intentar explicar…
FIELDING: Pero, ¿qué quieres decir?, ¿qué puede ser?
NANCY: No sé lo que me falta.
FIELDING: ¿Es por mi personalidad?, ¿es por mi aspecto físico? Sé que no soy alto pero …
NANCY: Claro que no.
FIELDING: ¿Es que no soy lo suficientemente inteligente? Bueno, yo...
NANCY: No, no tiene nada que ver con el hecho de que seas bajo y poco inteligente. Tampoco tiene nada que ver con que tengas los dientes tan feos.
FIELDING: Entonces, ¿qué? porque no entiendo, no entiendo. ¿Tiene que ver con mi personalidad?, ¿es que no te diviertes cuando estás conmigo?
NANCY: No. Pero no es eso. No es que no me divierta cuando estoy contigo, pero...
FIELDING: Nos divertimos cuando nos reímos. No me irás a decir que no te has reído.
NANCY: No es porque no nos hayamos reído.
FIELDING: Pero, ¿qué quieres decir entonces? Porque nos hemos reído mucho. Yo me he reído mucho, pero cuando me daba cuenta de que tú no te reías cuando yo me reía, yo dejaba de reírme inmediatamente.
NANCY: Algo falta. Nuestra relación no conduce a ningún lado.
FIELDING: Pero sé más explícita, ¿a dónde quieres que nos conduzca?
NANCY: ¿A dónde podríamos conducirla?
FIELDING: Bueno, quiero decir: yo te quiero y tú me quieres y eso es lo…
NANCY: No, no. Pero tampoco es porque yo no te quiera.
FIELDING: Entonces, ¿me quieres?
NANCY: No, no te quiero.
FIELDING: Luego esa es la razón de que...
NANCY: No es esa la razón. Es que me falta algo. Necesito...
FIELDING: Más comunicación, ¿verdad?
NANCY: Necesito un hombre muy fuerte, un líder…
FIELDING: ¿Fuerte? Yo soy muy fuerte. Soy un líder. Soy perfecto ¡Tengo todas las cualidades para el mando!
NANCY: No lo entiendes. Yo pienso en cosas vitales que tienen que ver con la política del mundo.
FIELDING: Yo también. Igual que tú. Eso nos une mucho.
NANCY: Yo quiero ir a trabajar con los pigmeos en África. Y quiero ir a una leprosería a cuidar leprosos.
FIELDING: Perfecto. Yo lo estoy deseando. Lo mismo que tú, lo mismo que tú ¡Amo la lepra! si eso es lo que me preguntas. Estoy dispuesto. Me gusta la lepra, me gusta el cólera, me gustan todas las enfermedades de la piel, estoy deseando...
NANCY: Eres inmaduro, Fielding.
FIELDING: ¿En qué soy inmaduro?
NANCY: Sí, lo eres. Emocionalmente, sexualmente e intelectualmente.
FIELDING: Sí, vale, pero ¿en qué más cosas?
NANCY: Quizás es que yo no pueda dar.
FIELDING: De acuerdo, entonces, ¿por qué no recibes tú, y yo te doy a ti?
NANCY: No estoy preparada para recibir.
FIELDING: Bien; entonces tú das y yo recibo.
NANCY: es que yo no puedo recibir, yo no…
FIELDING: No hay problema, yo soy una persona capacitada para sólo recibir cuando otro da.
NANCY: No. Yo no puedo dar, lo siento.
FIELDING: Bueno, entonces si los dos sólo recibimos, podría funcionar ¿no?
NANCY: No. Yo no puedo recibir. Mi problema es que estoy recibiendo y no puedo ni dar ni recibir.
FIELDING: Pues yo podría dar si tú pudieras recibir.
NANCY: No puedo recibir. Y no sé cómo podría ayudarte. No lo sé, Fielding.
FIELDING: Vamos a pensarlo: si los dos recibimos, o si los dos damos…
NANCY: Ya te lo he dicho. No puedo recibir y no puedo dar. No puede funcionar. No tiene ningún sentido, Fielding. Lo siento. Adiós. Lamento hacerte daño.
Un libro para Fielding: La cifra, de Jorge Luís Borges
Una película para Fielding: El padrino, de Francis F. Coppola
Una canción para Fielding: The charming man, de The Smiths
Dicen los psicólogos que dar y recibir son las dos caras de una moneda que conforman una unidad porque en el dar está incluido el recibir. Y es que en el mismo acto de dar tomamos conciencia de que estamos dando, por lo que ya “recibimos” una recompensa moral. Siempre se obtiene un “algo a cambio” de dar. Por eso nos gusta dar, nos hace sentirnos mejor. Incluso más poderosos, ya que el Poder está en dar, y no en recibir.
Jorge Luís Borges, amigo de Derrida, lo expresaba mucho mejor, que para eso era Borges: “Todo regalo verdadero es recíproco. El que da no se priva de lo que da. Dar y recibir son lo mismo”
Incluso en la contabilidad, la ciencia del capitalismo y del beneficio más explícito, se estable el principio de “partida doble” de manera que a todo activo le corresponderá siempre un pasivo por la misma cantidad.
En fin, supongo que Derrida y Borges deberían haber ayudado a Louise Lasser y Woody Allen en la conversación que ambos mantienen cuando ella intenta dejarle a él sin hacerle daño en Bananas (1971). El autor de este blog no se responsabiliza de que el lector pueda sentirse identificado con alguno de los protagonistas del diálogo:
NANCY: Tengo que decirte algo y no sé cómo hacerlo. Oh, Fielding…
FIELDING: ¿Por qué? ¿Es algo importante? ¿Has visto en mi algo que no te gusta?
NANCY: Creo que no debemos vernos más.
FIELDING: ¿De veras?
NANCY: Sí.
FIELDING: Pero, ¿por qué?
NANCY: Lo siento.
FIELDING: ¿Por qué? ¿Qué sucede?
NANCY: Sé que me falta algo y no sé lo que es.
FIELDING: ¿Qué quieres decir?, ¿algo que te falta de mí?
NANCY: Sí.
FIELDING: ¿Qué quieres decir?, ¿algo como qué?, ¿puedes decir qué es?
NANCY: No. Puede que si te dieras tú cuenta de algunas cosas, yo podría intentar explicar…
FIELDING: Pero, ¿qué quieres decir?, ¿qué puede ser?
NANCY: No sé lo que me falta.
FIELDING: ¿Es por mi personalidad?, ¿es por mi aspecto físico? Sé que no soy alto pero …
NANCY: Claro que no.
FIELDING: ¿Es que no soy lo suficientemente inteligente? Bueno, yo...
NANCY: No, no tiene nada que ver con el hecho de que seas bajo y poco inteligente. Tampoco tiene nada que ver con que tengas los dientes tan feos.
FIELDING: Entonces, ¿qué? porque no entiendo, no entiendo. ¿Tiene que ver con mi personalidad?, ¿es que no te diviertes cuando estás conmigo?
NANCY: No. Pero no es eso. No es que no me divierta cuando estoy contigo, pero...
FIELDING: Nos divertimos cuando nos reímos. No me irás a decir que no te has reído.
NANCY: No es porque no nos hayamos reído.
FIELDING: Pero, ¿qué quieres decir entonces? Porque nos hemos reído mucho. Yo me he reído mucho, pero cuando me daba cuenta de que tú no te reías cuando yo me reía, yo dejaba de reírme inmediatamente.
NANCY: Algo falta. Nuestra relación no conduce a ningún lado.
FIELDING: Pero sé más explícita, ¿a dónde quieres que nos conduzca?
NANCY: ¿A dónde podríamos conducirla?
FIELDING: Bueno, quiero decir: yo te quiero y tú me quieres y eso es lo…
NANCY: No, no. Pero tampoco es porque yo no te quiera.
FIELDING: Entonces, ¿me quieres?
NANCY: No, no te quiero.
FIELDING: Luego esa es la razón de que...
NANCY: No es esa la razón. Es que me falta algo. Necesito...
FIELDING: Más comunicación, ¿verdad?
NANCY: Necesito un hombre muy fuerte, un líder…
FIELDING: ¿Fuerte? Yo soy muy fuerte. Soy un líder. Soy perfecto ¡Tengo todas las cualidades para el mando!
NANCY: No lo entiendes. Yo pienso en cosas vitales que tienen que ver con la política del mundo.
FIELDING: Yo también. Igual que tú. Eso nos une mucho.
NANCY: Yo quiero ir a trabajar con los pigmeos en África. Y quiero ir a una leprosería a cuidar leprosos.
FIELDING: Perfecto. Yo lo estoy deseando. Lo mismo que tú, lo mismo que tú ¡Amo la lepra! si eso es lo que me preguntas. Estoy dispuesto. Me gusta la lepra, me gusta el cólera, me gustan todas las enfermedades de la piel, estoy deseando...
NANCY: Eres inmaduro, Fielding.
FIELDING: ¿En qué soy inmaduro?
NANCY: Sí, lo eres. Emocionalmente, sexualmente e intelectualmente.
FIELDING: Sí, vale, pero ¿en qué más cosas?
NANCY: Quizás es que yo no pueda dar.
FIELDING: De acuerdo, entonces, ¿por qué no recibes tú, y yo te doy a ti?
NANCY: No estoy preparada para recibir.
FIELDING: Bien; entonces tú das y yo recibo.
NANCY: es que yo no puedo recibir, yo no…
FIELDING: No hay problema, yo soy una persona capacitada para sólo recibir cuando otro da.
NANCY: No. Yo no puedo dar, lo siento.
FIELDING: Bueno, entonces si los dos sólo recibimos, podría funcionar ¿no?
NANCY: No. Yo no puedo recibir. Mi problema es que estoy recibiendo y no puedo ni dar ni recibir.
FIELDING: Pues yo podría dar si tú pudieras recibir.
NANCY: No puedo recibir. Y no sé cómo podría ayudarte. No lo sé, Fielding.
FIELDING: Vamos a pensarlo: si los dos recibimos, o si los dos damos…
NANCY: Ya te lo he dicho. No puedo recibir y no puedo dar. No puede funcionar. No tiene ningún sentido, Fielding. Lo siento. Adiós. Lamento hacerte daño.
Un libro para Fielding: La cifra, de Jorge Luís Borges
Una película para Fielding: El padrino, de Francis F. Coppola
Una canción para Fielding: The charming man, de The Smiths





